Si el primer paso al levantarte de la cama es el que más duele, y después de andar un rato el talón mejora, eso apunta a fascitis plantar. Muchas veces la radiografía muestra además un espolón calcáneo, y ahí empieza la confusión: el espolón suele ser la consecuencia, no la causa del dolor. Hay gente con espolón que no ha tenido nunca molestias.
¿Qué es un espolón calcáneo?
Es una calcificación con forma de pico en el hueso del talón, donde se inserta la fascia plantar. Se forma porque la fascia tira de forma repetida de ese punto durante meses o años, y el hueso responde depositando calcio. Aparece en radiografía como una espina que apunta hacia delante.
Entonces, ¿qué me duele exactamente?
La fascia plantar, casi siempre. Es la banda de tejido que va del talón a los dedos y sostiene el arco del pie. Cuando se sobrecarga, se inflama en su inserción y duele justo ahí, en la parte interna del talón. El espolón, si existe, está dentro de esa zona pero no es lo que genera el dolor.
¿Por qué duele más el primer paso de la mañana?
Durante la noche el pie está en descanso y la fascia se acorta. Al apoyar todo el peso de golpe, ese tejido se estira bruscamente y duele. Tras cinco o diez minutos de caminar, la fascia se ha adaptado y el dolor baja. Ese patrón es la señal más característica.
¿Qué lo provoca?
Estar muchas horas de pie, un aumento repentino de kilómetros al correr, calzado sin amortiguación en la zona del talón, sobrepeso, y sobre todo un gemelo y un sóleo acortados. Cuando la pantorrilla está rígida, el tobillo no flexiona bien y la fascia compensa ese recorrido que falta.
¿Cuánto tarda en curarse?
Entre tres y seis meses con tratamiento constante. Es lento y conviene saberlo desde el principio, porque mucha gente abandona a las tres semanas al no ver resultados. La mejora es progresiva y se mide en cuántos minutos tardas por la mañana en dejar de notarlo.
¿Hay que operar el espolón?
Casi nunca. Más del 90 % de los casos se resuelven sin cirugía. Además, quitar el espolón sin corregir lo que lo produjo no sirve de nada: la tensión de la fascia sigue ahí. La cirugía se plantea solo tras un año de tratamiento conservador bien hecho y sin resultado.
¿Qué funciona de verdad?
Tres cosas, combinadas. Estiramiento de la fascia y de la pantorrilla varias veces al día, trabajo de fuerza del sóleo con elevaciones de talón lentas, y descargar la zona con una plantilla adaptada. La terapia manual y la punción seca en el gemelo alivian mientras el resto hace efecto.
¿Sirven las taloneras de gel?
Amortiguan y alivian los primeros días, pero no cambian la tensión de la fascia. Una plantilla hecha a partir de tu pisada sí redistribuye la carga y sostiene el arco, que es lo que descarga la inserción. La diferencia se nota a partir de la tercera o cuarta semana.
¿Puedo seguir corriendo?
Con dolor por la mañana que dura más de diez minutos, no. Cambia a bici o natación durante unas semanas y vuelve a correr cuando ese tiempo baje de cinco minutos, empezando por la mitad de tu volumen habitual. Insistir con dolor cronifica el cuadro.
¿Y si el dolor está en la parte de atrás del talón?
Entonces probablemente no sea fascitis, sino una tendinopatía del Aquiles o una bursitis. El tratamiento cambia bastante. Por eso la localización exacta del dolor decide el diagnóstico más que la radiografía.
¿Cuándo pedir cita?
Si llevas más de tres semanas con dolor en el primer paso de la mañana. Cuanto antes se trate, más corto es el proceso. Si el dolor apareció tras un golpe seco o notaste un chasquido, ve a urgencias: hay que descartar rotura de la fascia.
Dónde tratamos el dolor de talón
En FisioEleven Congosto combinamos fisioterapia y podología en el mismo centro, que en este caso importa: se trata la fascia y se corrige la pisada a la vez. Puedes reservar cita online.
Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.
Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto
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