La bota de esquí es el calzado más rígido que te vas a poner en tu vida, y el pie lo nota al segundo día. Duele el empeine, se duermen los dedos o aparece un punto de presión en el tobillo que arruina la semana. Casi siempre se arregla ajustando la bota, no aguantando. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto revisamos pies antes de la temporada por esto mismo.
¿Por qué duele tanto la bota de esquí?
Porque su carcasa de plástico bloquea el tobillo y transmite toda la fuerza del giro al pie. Si sobra espacio, el pie se mueve dentro y roza. Si falta, comprime nervios y hueso. El dolor aparece en los puntos donde el hueso está justo bajo la piel: el maléolo, el escafoides, la cabeza del quinto metatarsiano y el juanete.
¿Cómo sé si la talla es la correcta?
Las botas se miden en Mondopoint, que es la longitud de tu pie en centímetros. Mide el pie por la tarde, de pie y con carga, y elige ese número exacto. Media talla de más es el error más común: el pie flota, se desplaza en cada giro y aparecen ampollas y uñas negras. Comprar por el número de calle no funciona.
¿Los dedos tienen que tocar la puntera?
De pie y con la bota abierta, los dedos rozan la puntera. Al abrochar y flexionar la rodilla hacia delante, el talón se asienta en su hueco y los dedos se separan uno o dos milímetros. Si con la rodilla flexionada siguen aplastados contra el plástico, la bota es corta. Si te sobra medio dedo, es larga.
¿Qué es el flex y cuánto necesito?
El flex mide cuánta resistencia opone la bota al flexionar el tobillo hacia delante. En iniciación se mueve entre 60 y 80, en nivel intermedio entre 90 y 110, y de 120 hacia arriba en esquiadores potentes. Un flex alto para tu peso y tu nivel te obliga a forzar y termina doliendo la tibia y el empeine.
¿Por qué se me duermen los dedos?
Por dos motivos distintos. La compresión del nervio entre los metatarsianos da hormigueo en dos dedos contiguos y suele mejorar al aflojar los ganchos. La falta de riego por apretar el empeine da dedos fríos y pálidos en todo el pie. Aflojar la bota en el telesilla y mover los dedos cada rato resuelve la mayoría de los casos.
¿Qué hago si me duele el juanete o el hueso del tobillo?
Eso se arregla en la tienda, no con parches. La carcasa se puede abombar en caliente en ese punto concreto, una técnica que en las tiendas llaman punching. También se termoconforma el botín interior para que copie tu pie. Rellenar con espuma alrededor del hueso, sin taparlo, reparte la presión mejor que acolchar encima.
¿Aprieto mucho los ganchos?
El gancho del empeine y el del tobillo sujetan el talón y van firmes. Los de la puntera, casi flojos. Aprietar todos a tope es lo que corta la circulación y duerme el pie. Ajusta también la cinta superior, porque es la que evita que el talón suba dentro de la bota, causa habitual de la uña negra.
¿Sirven los calcetines gruesos?
Al revés: empeoran. Un calcetín grueso ocupa el espacio que necesita el pie, aumenta la presión y hace que sudes más, y el pie mojado se enfría antes. Usa un solo calcetín técnico fino, sin costuras en los dedos, que suba por encima de la caña. Dos calcetines superpuestos generan pliegues y ampollas.
¿Y si tengo el pie plano o el pie cavo?
El botín de serie viene con una plantilla plana de dos milímetros que no sujeta nada. Un pie que pronaba fuera sigue pronando dentro de la bota, y eso obliga a apretar los ganchos para compensar. Una plantilla hecha a medida para la bota estabiliza el talón, reparte la carga y suele permitir aflojar el cierre.
¿Qué molestias no son normales?
Un dedo que sigue blanco o frío media hora después de descalzarte, pérdida de sensibilidad que dura más de unas horas, una uña morada con dolor que late, o una ampolla abierta en el talón. Si tienes diabetes o problemas de circulación, cualquier roce que rompa la piel se revisa esa misma semana.
¿Cuándo conviene revisar el pie antes de la temporada?
Entre tres y cuatro semanas antes del viaje, para tener margen de adaptar botas o fabricar plantillas. En esa revisión miramos la forma del pie, la movilidad del tobillo, las durezas que delatan puntos de presión y cómo repartes la carga al caminar. Con eso se sabe qué hay que tocar en la bota.
Dónde revisamos el pie antes de esquiar
En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Hacemos estudio biomecánico de la pisada y plantillas personalizadas adaptadas al volumen de la bota.
Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.
Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto
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