Tu hijo llega del colegio, suelta la mochila en el suelo y se queja de la espalda. La escena se repite en muchas casas en septiembre, cuando vuelven los libros de texto y las tardes de extraescolares. El peso influye, aunque suele pesar más cómo la lleva y cuántas horas seguidas la carga. En FisioEleven Ensanche de Vallecas valoramos bastantes espaldas infantiles en las primeras semanas de curso.
¿Cuánto debe pesar la mochila de un niño?
Entre el 10 y el 15 % de su peso corporal como techo. Un niño de 30 kilos no debería cargar más de 3 a 4,5 kilos. Por encima de esa cifra el cuerpo compensa: adelanta la cabeza, aumenta la curva lumbar y acorta el paso. Pesa la mochila un lunes cualquiera, que suele ser el día de más carga.
¿Cómo la peso sin complicarme?
Súbete a la báscula con la mochila puesta, apunta el número, bájate, pésate solo y resta. La diferencia es el peso real de la mochila tal y como sale de casa. Repite la medición un día de gimnasia o de piscina, que añaden ropa y calzado. Si pasa del 15 % del peso del niño, hay que sacar cosas.
¿La mochila provoca escoliosis?
No. La escoliosis idiopática del adolescente depende del propio crecimiento y no de cargar peso asimétrico. Lo que sí produce una mochila mal llevada es dolor muscular, contracturas en trapecio y cervicales, y una postura adelantada que se mantiene un rato después de soltarla. Si al inclinarse hacia delante le ves una costilla más alta que la otra, eso sí merece revisión.
¿Qué señales tengo que vigilar?
Dolor que sigue por la tarde después de dejar la mochila, hormigueo o adormecimiento en los brazos, marcas rojas profundas en los hombros y un cambio en la forma de caminar mientras la lleva. También cuenta que se queje de dolor de cabeza al terminar la jornada escolar, porque la tensión cervical alta lo provoca con frecuencia.
¿Mochila de ruedas o de espalda?
La de ruedas quita la carga de los hombros, pero obliga a girar el tronco al tirar y complica escaleras y bordillos. Funciona bien en trayectos llanos y si el niño alterna la mano con la que tira. La de hombros, bien ajustada y por debajo del 10 % del peso, es preferible en recorridos cortos.
¿Cómo se ajusta una mochila de hombros?
Aprieta las cintas hasta que la base quede a la altura de la cintura, nunca por debajo de los glúteos. Los dos tirantes puestos, siempre. Si trae cinturón pélvico, se usa, porque transfiere parte del peso a la pelvis y descarga los hombros. Colgada de un solo hombro, toda la carga recae en el trapecio de ese lado durante el trayecto.
¿Cómo se coloca el contenido?
Lo más pesado pegado a la espalda y en la parte baja del compartimento. Los libros grandes de canto, no tumbados, para que no se desplacen al andar. Cuanto más lejos del cuerpo queda el peso, más brazo de palanca genera y más tiene que trabajar la musculatura de la espalda para sostenerlo.
¿Cuánto rato puede llevarla puesta?
Cuanto menos, mejor. Un trayecto de diez o quince minutos con la mochila bien ajustada no da problemas. El patrón que sí genera dolor es el niño que carga cuarenta minutos de ida, otros cuarenta de vuelta y encima la arrastra a la extraescolar. Ahí toca dejar material en el colegio o repartir libros entre días.
¿Sirve de algo que haga ejercicio?
Bastante. Una espalda con fuerza en glúteo, abdomen y musculatura escapular tolera la carga sin quejarse. Los niños con dolor de espalda suelen ser los que más horas pasan sentados. La OMS recomienda 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa entre los 5 y los 17 años, y ese hábito protege la espalda mejor que cualquier mochila cara.
¿Y si ya le duele?
Lo primero es descartar que haya algo más que sobrecarga muscular. Si el dolor es mecánico, mejora con el movimiento y aparece los días de más carga, se trata con terapia manual, trabajo de fuerza progresivo y corrección del gesto de cargar. Suelen bastar entre cuatro y seis sesiones repartidas en un mes.
¿Cuándo hay que consultar sin esperar?
Si el dolor le despierta por la noche, si va acompañado de fiebre o pérdida de peso, si dura más de cuatro semanas sin mejorar, si hay pérdida de fuerza en una pierna o si aparece tras una caída fuerte. En un niño, un dolor de espalda nocturno y constante se estudia siempre.
Dónde valoramos el dolor de espalda infantil
En FisioEleven Ensanche de Vallecas y en FisioEleven Congosto. La primera visita incluye exploración de columna, valoración de fuerza y revisión de la mochila real, así que tráela tal y como la lleva al colegio. Puedes reservar cita online.
Fuente: Asociación Española de Pediatría.
Vanessa Griswold Orellana
Fisioterapeuta, colegiada nº 17358 (CPFCM)
FisioEleven Ensanche de Vallecas
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