Ocho o diez horas al volante dejan la zona lumbar rígida, y al bajar del vehículo cuesta enderezarse los primeros pasos. Al tiempo sentado se suman la vibración del motor, la postura fija durante horas y, en muchos casos, la carga y descarga al final del trayecto. En FisioEleven Ensanche de Vallecas tratamos a bastantes conductores de reparto, autobús y camión.

¿Por qué duele más la espalda conduciendo que estando de pie?

Sentado, el disco lumbar soporta más presión que de pie, porque la pelvis rota hacia atrás y la curva lumbar se aplana. Al volante se añade que no puedes cambiar de postura: los pies están en los pedales y las manos en el volante. Sin micromovimientos, el tejido pierde riego y la musculatura se satura.

¿Cuánto influye la vibración del vehículo?

Bastante. La vibración de cuerpo entero que transmite el asiento es un factor de riesgo reconocido de dolor lumbar en el transporte profesional. La normativa española de exposición a vibraciones fija un valor diario de acción de 0,5 m/s² y un límite de 1,15 m/s². Un asiento con suspensión en mal estado multiplica lo que llega a tu columna.

¿Cómo ajusto el asiento?

Sube el asiento hasta que las caderas queden a la altura de las rodillas o algo por encima. Inclina el respaldo entre 100 y 110 grados. Coloca el apoyo lumbar justo en el hueco de la curva, no más arriba. Acerca el asiento hasta que puedas pisar el embrague a fondo con la rodilla algo flexionada, y baja el volante a la altura del esternón.

¿Cada cuánto debo parar?

El reglamento europeo obliga a una pausa de 45 minutos tras cuatro horas y media de conducción, pero para la espalda eso llega tarde. Levántate cada dos horas aunque sea dos minutos. Si el servicio no lo permite, cambia el apoyo dentro del asiento: adelanta un poco la pelvis, mueve los pies, gira el tronco a un lado y a otro.

¿Qué hago en la parada?

Camina cinco minutos a buen paso antes de nada. Después, diez extensiones lumbares de pie con las manos en la cintura, sin forzar. Añade diez sentadillas a media altura y un estiramiento del psoas apoyando una rodilla en el estribo. Ese conjunto ocupa tres minutos y devuelve movilidad a lo que llevaba dos horas quieto.

¿La carga y descarga empeora el dolor?

Sí, y es donde ocurren los episodios agudos. Después de horas sentado, el disco está más hidratado y el tejido menos preparado para una flexión con giro. Levantar peso nada más bajar del vehículo es el gesto que más lumbagos provoca en reparto. Camina un minuto antes de la primera carga y evita girar el tronco con peso en las manos.

¿Sirven los cojines lumbares y las fajas?

El cojín lumbar sí, si rellena el hueco de la curva y no te empuja hacia delante. La faja ayuda unos días en una crisis aguda, para moverte con menos miedo, y se retira en cuanto puedas. Usada a diario durante meses, el tronco se acostumbra a que sujete ella y pierdes fuerza propia.

¿Por qué me baja el dolor a la pierna?

Si el dolor pasa de la nalga y sigue por detrás del muslo hasta la pantorrilla, hay irritación de una raíz nerviosa lumbar, casi siempre por una hernia o protrusión. Si se queda en la nalga o en la ingle y aparece al llevar la cartera en el bolsillo trasero, suele ser sobrecarga del glúteo y de la articulación sacroilíaca. Saca la cartera del bolsillo.

¿Qué hacemos en consulta?

Primero exploramos movilidad lumbar, fuerza de glúteo y tolerancia a estar sentado, y descartamos afectación nerviosa. Bajamos el dolor con terapia manual y, si hay puntos gatillo en cuadrado lumbar o glúteo, con punción seca. Después entrenamos fuerza de tronco y cadera y revisamos la técnica de carga.

¿Cuántas sesiones necesita?

Entre seis y diez repartidas en dos meses, con dos por semana al principio. La parte que evita la recaída es el ejercicio que sigues haciendo después, dos días por semana durante al menos tres meses. Sin esa continuidad, el dolor vuelve en cuanto encadenas rutas largas.

¿Qué señales obligan a consultar sin esperar?

Pérdida de control de esfínteres, adormecimiento en la zona que apoya en el sillín de una bici, debilidad en las dos piernas o incapacidad para levantar la punta del pie. También un dolor que aparece tras un golpe fuerte, que va con fiebre o que no calma en ninguna postura por la noche.

Dónde tratamos el dolor de espalda del conductor

En FisioEleven Ensanche de Vallecas, con horarios que encajan con turnos de reparto. En la primera visita revisamos también fotos de tu puesto de conducción para ajustar el asiento con datos, no de memoria. Puedes reservar cita online.

Fuente: Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST).

Vanessa Griswold Orellana
Fisioterapeuta, colegiada nº 17358 (CPFCM)
FisioEleven Ensanche de Vallecas