Caminas 200 metros, te duele el gemelo, paras un par de minutos y se te pasa. Vuelves a andar y vuelve el dolor en la misma distancia. Ese patrón tan repetitivo describe una claudicación intermitente por enfermedad arterial periférica, y el pie es donde primero se ven las consecuencias. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto exploramos siempre los pulsos por este motivo.

¿Qué es la enfermedad arterial periférica?

Un estrechamiento de las arterias de las piernas por placas de ateroma, que reduce el flujo de sangre al músculo y a la piel del pie. Es la misma enfermedad que afecta al corazón y al cerebro, en otra localización. Tenerla implica un riesgo cardiovascular alto, así que el hallazgo obliga a revisar tensión, colesterol, glucosa y tabaco.

¿Cómo se nota en el pie?

Pie frío al tacto y de color pálido al elevarlo, que se enrojece al colgarlo. Piel fina y brillante, pérdida de vello en el dorso del pie y en la pierna, uñas engrosadas que crecen despacio. Las heridas tardan semanas en cerrar o no cierran. Muchos pacientes lo atribuyen a la edad y llegan tarde.

¿Qué es la claudicación intermitente?

Dolor de tipo calambre en gemelo, muslo o glúteo que aparece siempre a una distancia parecida al caminar y desaparece en menos de diez minutos parado, sin necesidad de sentarse. Cuesta arriba aparece antes. Si la distancia que aguantas se acorta de forma notable en pocas semanas, hay que consultar sin esperar la revisión programada.

¿Se puede confundir con otra cosa?

Con la claudicación neurógena de la estenosis del canal lumbar. La diferencia útil: la neurógena mejora al sentarse o al inclinarse hacia delante, no solo al parar, y suele dar hormigueo en la pierna; la arterial cede parado de pie y da calambre muscular. Ir en bicicleta con la espalda flexionada suele tolerarse bien en la neurógena y mal en la arterial.

¿Cómo se mide?

Con el índice tobillo-brazo: se compara la presión sistólica del tobillo con la del brazo. Por encima de 0,90 se considera normal, entre 0,90 y 0,40 hay enfermedad arterial y por debajo de 0,40 el riego está gravemente comprometido. Un valor por encima de 1,30 no descarta nada: indica arterias calcificadas, frecuente en diabetes de larga evolución.

¿Por qué importa tanto en el pie diabético?

Porque se suma a la neuropatía. Si la sensibilidad está reducida no notas la herida, y si el riego es pobre esa herida no cierra. Esa combinación es la que acaba en infección profunda y en amputación. Por eso en un paciente con diabetes exploramos pulsos y sensibilidad en cada revisión, no solo la piel.

¿Qué cambia en el cuidado del pie?

Todo se vuelve más conservador. Lava con agua templada, comprobando la temperatura con el codo o con un termómetro, y seca bien entre los dedos. Hidrata a diario salvo los espacios interdigitales. Corta las uñas rectas y sin apurar. Nada de tijeras de punta, callicidas, parches de ácido salicílico ni cuchillas: en un pie mal irrigado, una erosión mínima se convierte en úlcera.

¿Puedo hacerme una quiropodia normal?

Sí, pero adaptada, y avisando siempre de tu diagnóstico. Trabajamos con desbridamiento suave, sin apurar la piel perilesional, sin provocar sangrado y con material estéril. Revisamos el calzado en la misma visita, porque un roce mal tolerado es aquí el origen más frecuente de úlcera. La periodicidad suele ser de una revisión cada uno o dos meses.

¿Andar es bueno o hay que evitarlo?

Andar es tratamiento. Los programas de ejercicio supervisado mejoran la distancia de marcha en la claudicación estable: caminar hasta notar el dolor moderado, parar, esperar a que ceda y reanudar, en sesiones de unos 30 minutos, tres veces por semana, durante al menos tres meses. Dejar de fumar es la medida que más cambia el pronóstico.

¿Qué señales son una urgencia?

Dolor en el pie estando en reposo, sobre todo por la noche, que mejora al sacar la pierna de la cama. Una úlcera o una zona negra en un dedo. Y sobre todo un pie que se vuelve de golpe pálido, frío, sin pulso, dormido y sin fuerza: eso es una isquemia aguda y hay que ir a urgencias en el momento, porque el tejido se pierde en horas.

Dónde revisamos el pie con enfermedad arterial

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Coordinamos el seguimiento con tu médico de familia y, si el apoyo genera zonas de presión, valoramos descarga con plantillas personalizadas. Puedes reservar cita online.

Fuente: NICE, guía CG147 sobre enfermedad arterial periférica.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto