El pie zambo se ve al nacer: el pie está girado hacia dentro y hacia abajo, con el talón elevado y la planta mirando al otro pie. Afecta a uno de cada mil recién nacidos y se corrige con yesos desde las primeras semanas, sin cirugía en la mayoría de los casos. Otras alteraciones congénitas del pie son más discretas y se detectan en la revisión del pediatra o en la consulta de podología de FisioEleven Congosto.

¿Qué es el pie zambo?

Una deformidad congénita en la que el pie adopta cuatro componentes a la vez: equino (punta hacia abajo), varo del talón, aducto del antepié y cavo. Es rígido, no se coloca en posición neutra con la mano. Aparece en el doble de niños que de niñas y en la mitad de los casos afecta a los dos pies.

¿Se corrige solo?

No. El pie zambo verdadero necesita tratamiento y empieza en las dos primeras semanas de vida, cuando los tejidos están más elásticos. Sin tratar deja una deformidad que impide apoyar la planta y obliga a caminar sobre el borde externo del pie, con callosidades y dolor desde la infancia.

¿En qué consiste el método Ponseti?

En corregir la deformidad por partes con yesos que se cambian cada semana. Se necesitan entre cinco y siete yesos, y cada uno gana un poco de rotación. Cerca de nueve de cada diez niños necesitan además una tenotomía percutánea del tendón de Aquiles, un corte pequeño que se hace con anestesia local y cicatriza en tres semanas.

¿Hasta cuándo hay que llevar la férula?

La férula de abducción se pone 23 horas al día durante los tres primeros meses y después solo para dormir y la siesta, hasta los cuatro o cinco años. Es la parte que más cuesta y la que decide el resultado: abandonarla antes de tiempo dispara la recidiva por encima del 60 %, y con buen cumplimiento baja al 6 %.

¿Qué es el metatarso aducto?

El antepié se desvía hacia dentro y el borde externo del pie dibuja una curva, mientras el talón queda recto. Se distingue del pie zambo porque es flexible: con la mano se coloca en línea. Entre el 85 y el 90 % se resuelve solo antes de los tres años. Si el pie está rígido a los seis meses se valoran yesos correctores.

¿El pie plano de mi hijo es normal?

Hasta los cuatro o cinco años, sí. El arco se forma con el desarrollo y la almohadilla de grasa del bebé lo tapa. Lo que se revisa es si el pie es flexible: al ponerse de puntillas debe aparecer el arco y el talón girar hacia dentro. Un pie plano rígido, doloroso o asimétrico se estudia siempre.

¿Qué es una coalición tarsiana?

Una unión anómala entre dos huesos del retropié que debería no existir. Suele dar la cara entre los 8 y los 14 años, cuando esa unión se osifica: el niño aparece con un pie plano que ya no se corrige de puntillas, esguinces de tobillo de repetición y dolor tras el deporte. Se confirma con radiografía y tomografía.

¿Cuándo llevo al niño al podólogo?

Si camina de puntillas más allá de los dos años, si mete mucho los pies al correr y se tropieza, si se queja de dolor en los pies o en las piernas por la noche, si una pierna se cansa antes que la otra, o si desgasta el zapato de forma muy desigual. Una revisión a los cuatro o cinco años, aunque no haya síntomas, ordena las dudas.

¿Sirven las plantillas en un niño pequeño?

En un pie plano flexible sin dolor, no aportan: el arco se forma igual con plantilla que sin ella. Se indican cuando hay dolor, cuando la deformidad progresa, en coaliciones y en cuadros neurológicos o de laxitud importante. Antes de los tres años se trabaja sobre todo con calzado adecuado y con marcha descalzo en casa.

¿Qué señales deben hacer saltar la alarma?

Un pie rígido que no se coloca en neutro con la mano, una deformidad que solo está en un lado, un talón que no llega al suelo al caminar, pérdida de habilidades ya adquiridas o debilidad de una pierna. Eso obliga a valoración pediátrica, porque puede haber una alteración neurológica detrás.

¿Quedan secuelas en el adulto?

Un pie zambo bien tratado con Ponseti permite una vida normal, con deporte incluido. Suele quedar el pie afectado entre uno y dos números más pequeño y la pantorrilla algo más fina, sin que eso limite. Los casos con cirugía extensa en los años ochenta y noventa sí llegan a la edad adulta con rigidez y artrosis del retropié.

Dónde valoramos el pie infantil

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. La exploración incluye análisis de la marcha y, cuando el niño ya camina bien, estudio de la pisada. Puedes reservar cita online.

Fuente: Asociación Española de Pediatría.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto