Gastas la suela por el borde de fuera, te tuerces el tobillo con facilidad y los zapatos se te vuelcan hacia el exterior cuando los dejas en el suelo. Esa es la pisada supinadora, bastante menos frecuente que la pronadora y con una lista de problemas propia. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto la valoramos con el estudio de la pisada antes de tocar nada.

¿Qué es una pisada supinadora?

El pie apoya y se mantiene volcado hacia el borde externo durante toda la fase de contacto. El talón se inclina hacia fuera, el arco queda alto y el pie no llega a aplanarse para amortiguar. Al no repartir la carga hacia dentro, el impacto se concentra en menos superficie.

¿Cómo sé si supino?

Por tres señales. La suela se gasta en una franja continua por el borde externo, desde el talón hasta el quinto dedo. De pie, se ve mucho arco y el talón se desvía hacia fuera. Y la huella del pie mojado sobre una baldosa deja una banda externa muy fina o interrumpida en la zona media.

¿Es lo mismo que tener el pie cavo?

Van casi siempre juntos, sin ser lo mismo. El pie cavo es la forma: arco elevado, dedos en garra, talón desviado hacia dentro. La supinación es el movimiento que hace ese pie al pisar. Un pie de arco normal también puede supinar por rigidez del tobillo o por debilidad de los peroneos.

¿Por qué se tuercen tanto los tobillos?

Porque el punto de apoyo queda por fuera del eje del tobillo. Cualquier irregularidad del suelo empuja el pie hacia la inversión y el ligamento lateral externo tiene que frenar todo ese giro. Si ya hubo un esguince, la propiocepción queda mermada y la secuencia se repite con menos motivo cada vez.

¿Qué lesiones aparecen con más frecuencia?

Esguinces de tobillo de repetición, tendinopatía de los peroneos, fracturas por estrés del quinto metatarsiano, fascitis plantar por rigidez de la fascia y síndrome de la cintilla iliotibial en corredores. El pie cavo amortigua poco, y el impacto que no absorbe sube por la tibia hasta la rodilla.

¿Por qué duelen las cabezas de los metatarsianos?

Porque el peso se concentra en muy poca superficie. Con el arco alto, la carga se reparte entre el talón y las cabezas del primer y el quinto metatarsiano, mientras la zona media apenas apoya. De ahí salen las durezas en esos dos puntos y la metatarsalgia al estar mucho rato de pie.

¿Puede haber una causa neurológica?

Puede. Un pie cavo que aparece en la adolescencia, avanza con los años, afecta a los dos pies y se acompaña de debilidad para levantar la punta o de tropiezos merece exploración neurológica: la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth se manifiesta así. Un pie cavo estable de toda la vida no tiene esa lectura.

¿Qué zapatilla me conviene?

Amortiguada, flexible y neutra. Busca una mediasuela con buena absorción y sin refuerzos de control de estabilidad en la parte interna, porque esos refuerzos empujan todavía más el pie hacia fuera. Horma con algo de amplitud y un talón que sujete bien el retropié sin apretarlo.

¿Qué hacen las plantillas en un pie supinador?

Reparten la carga hacia dentro y hacia el centro del pie. Llevan cuña externa en el retropié para acercar el talón a la vertical, relleno en la zona media, que en un pie cavo no llega al suelo, y descarga bajo las cabezas metatarsales que más presión reciben. Se fabrican sobre el molde del pie tras el estudio de la pisada.

¿Qué ejercicios ayudan?

Fuerza de peroneos y propiocepción. Con una goma elástica, llevas el pie hacia fuera contra resistencia, tres series de quince en días alternos. Añade equilibrio a una pierna, 30 segundos, primero en suelo firme y luego sobre superficie inestable. Y estiramiento diario de la fascia plantar y del gemelo.

¿Se puede correr con pie supinador?

Sí, cuidando volumen y terreno. Estos pies toleran peor el asfalto muy duro y las bajadas pronunciadas. Con plantilla, zapatilla amortiguada y subidas de kilometraje en torno al 10 % semanal, el riesgo baja mucho. Si aparece dolor en el borde externo del pie que no cede en una semana, hay que descartar fractura por estrés.

Dónde valoramos tu pisada en FisioEleven

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Medimos el reparto de presiones y grabamos la marcha y la carrera antes de fabricar cualquier plantilla. Puedes reservar cita online.

Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto