Cuando una persona mayor empieza a andar más despacio, a arrastrar los pies o a apoyarse en los muebles, hay una causa concreta detrás y casi siempre se puede tratar. La marcha se enlentece con los años, aunque perder velocidad de forma llamativa en pocos meses anuncia caídas. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto medimos la marcha y revisamos el pie, que es donde empieza el problema en una parte importante de los casos.

¿Qué se considera una marcha alterada?

Andar por debajo de 0,8 metros por segundo, unos 48 metros por minuto, marca fragilidad; por debajo de 0,6 el riesgo de caída y de dependencia sube de forma clara. También cuenta la forma: pasos cortos, base de apoyo ancha, giro en bloque de varios pasos, o pies que no despegan del suelo.

¿Cómo se mide en consulta?

Con dos pruebas sencillas. La marcha de 4 metros cronometrada, que da la velocidad. Y el test de levántate y anda: levantarse de una silla, caminar 3 metros, girar y volver a sentarse. Por encima de 12 a 14 segundos hay riesgo de caída. Además se observa el calzado, el desgaste de la suela y el apoyo.

¿Cuánto influyen los pies?

Bastante más de lo que se supone. Uñas largas o engrosadas que obligan a encoger los dedos, helomas dolorosos que cambian el apoyo, hallux valgus, dedos en garra y sensibilidad reducida por neuropatía alteran la forma de pisar. Cuando duele apoyar, el paso se acorta y el cuerpo se echa hacia atrás, y esa postura es la que termina en caída.

¿Puede ser cosa del calzado?

Con frecuencia lo es. La zapatilla de casa abierta por detrás se queda por el camino y provoca tropiezos. Una suela demasiado gruesa y blanda quita información al pie; una lisa resbala. Lo que buscamos es sujeción en el talón, cierre con velcro o cordón, suela fina con dibujo y tacón de 1 a 2 cm.

¿Qué señales apuntan a un problema neurológico?

Pasos pequeños y arrastrados con el cuerpo inclinado hacia delante y dificultad para arrancar sugieren parkinsonismo. Los pies pegados al suelo, como imantados, junto con pérdida de orina y de memoria, hacen pensar en hidrocefalia normotensiva, que tiene tratamiento. Un pie que cae al caminar apunta a lesión nerviosa. Todo eso se deriva a neurología.

¿Influyen los medicamentos?

Sí, y mucho. Tomar cinco o más fármacos al día se asocia a más caídas, sobre todo con benzodiacepinas, antidepresivos, antihipertensivos y diuréticos. La hipotensión al levantarse deja la cabeza floja durante unos segundos, que es cuando se cae la gente. Pedir a médico de familia una revisión de la medicación es una de las medidas que más rinde.

¿Sirven las plantillas a los 80 años?

Sí, con un objetivo distinto al de un adulto joven. Aquí buscamos descargar zonas dolorosas, estabilizar el retropié y aumentar la superficie de contacto para dar más información al pie. Una plantilla que quita el dolor del antepié devuelve longitud de paso en pocas semanas. Lo que no hacemos es corregir deformidades rígidas de décadas.

¿Qué ejercicio mejora la marcha?

El de fuerza de piernas combinado con equilibrio, dos o tres días por semana. Levantarse de la silla sin manos, subir escalón, elevaciones de talón y caminar en tándem apoyado en la encimera. Programas de este tipo reducen las caídas alrededor de un 25 % en personas mayores que viven en su casa. Andar solo, sin trabajo de fuerza, se queda corto.

¿Es normal arrastrar los pies?

Con la edad se pierde algo de despegue, aunque arrastrar de forma constante avisa de debilidad del tibial anterior, de rigidez de tobillo o de miedo a caer. El pie que no levanta engancha en alfombras y umbrales, que es donde se produce buena parte de las caídas domésticas. Se trabaja con fuerza y con ajustes en casa.

¿Cada cuánto hay que revisar los pies a esta edad?

Cada 8 a 12 semanas para el corte de uñas y durezas si la persona ya no llega a sus pies o ve mal, y cada 4 a 8 semanas si hay diabetes. Una revisión anual completa de sensibilidad, pulsos y deformidades detecta a tiempo lo que después se complica.

¿Qué hago si mi madre ya se ha caído dos veces?

Dos caídas en un año exigen una valoración ordenada: revisión de medicación con su médico, vista, tensión tumbada y de pie, fuerza de piernas, estado de los pies y del calzado, y repaso de la casa (alfombras, cables, luz nocturna, agarraderas en el baño). Actuar sobre varios frentes a la vez es lo que reduce la siguiente caída.

Dónde valoramos la marcha y el pie del mayor

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. La visita incluye quiropodia, exploración de sensibilidad y pulsos, y estudio de la pisada con valoración de plantillas personalizadas si hacen falta. Puedes reservar cita online.

Fuente: Organización Mundial de la Salud, ficha sobre caídas.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto