A partir de cierta edad el pie cambia: la almohadilla grasa de la planta se adelgaza, la piel se seca, las uñas se engruesan y agacharse a cortarlas deja de ser cómodo. Lo que parece un detalle estético acaba pesando en el equilibrio y en las ganas de salir a la calle. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto atendemos a bastantes pacientes mayores de 70 años cada semana.

¿Qué le pasa al pie con la edad?

Pierde grosor la almohadilla grasa que amortigua el talón y las cabezas de los metatarsianos, así que se pisa con menos colchón. Las articulaciones se vuelven más rígidas, aparecen dedos en garra y juanetes, y la piel produce menos grasa y retiene menos agua. También baja la sensibilidad, que es lo que más despista, porque una herida puede pasar días sin doler.

¿Por qué se engruesan las uñas?

Por dos motivos que suelen ir juntos. El primero, microtraumatismos repetidos del calzado sobre la matriz de la uña a lo largo de los años. El segundo, la onicomicosis, una infección por hongos que engruesa, amarillea y desmenuza la uña. Diferenciar una de otra cambia el tratamiento, y por eso a veces tomamos una muestra para cultivo.

¿El dolor de pies puede provocar caídas?

Sí, y es un factor sobre el que se puede actuar. Alrededor de una de cada tres personas mayores de 65 años se cae al menos una vez al año. El dolor cambia la forma de apoyar, acorta el paso y reduce la confianza al andar. Tratar el dolor del pie y ajustar el calzado reduce ese riesgo de forma medible.

¿Qué zapatilla de casa es segura?

Una cerrada por detrás, con sujeción en el talón, suela antideslizante fina y cierre de velcro. Las zapatillas abiertas de descanso son de los factores de caída más frecuentes dentro de casa, porque el pie tiene que agarrarse con los dedos para no perderlas. Andar descalzo o solo con calcetín sobre suelo liso también resbala.

¿Qué zapato de calle recomiendas?

Talón cerrado y contrafuerte firme, tacón de 2 a 3 centímetros, suela con dibujo y no demasiado gruesa, y cordones o velcro que permitan ajustar el volumen. La horma tiene que dejar espacio a los dedos en garra sin rozarlos por arriba. Un zapato con caña algo alta da más estabilidad al tobillo si hay inseguridad al andar.

¿Cada cuánto hay que hacer una quiropodia?

Cada seis u ocho semanas cuando ya no se llega a los pies o las uñas son gruesas. En pacientes con diabetes, con circulación comprometida o con deformidades marcadas, cada cuatro o seis semanas. La sesión incluye corte y fresado de uñas, retirada de durezas y helomas, y revisión de la piel y de los espacios entre dedos.

¿Qué crema conviene y cómo se aplica?

Una con urea al 10 o 20 % en planta y talón, cada noche, masajeando hasta que absorba. Si hay grietas marcadas, se sube la concentración y se combina con lima suave dos veces por semana. Entre los dedos no se aplica crema, porque la humedad favorece hongos. Y con la piel muy fina por corticoides o edad avanzada, mejor una fórmula sin urea alta.

¿Y si hay diabetes?

La revisión pasa a ser anual como mínimo, y cada tres o seis meses si ya hay neuropatía, deformidad o antecedente de úlcera. Exploramos sensibilidad con monofilamento y diapasón, palpamos los pulsos del pie y buscamos zonas de presión antes de que se ulceren. La inspección diaria en casa, con espejo o con ayuda, es la otra mitad del trabajo.

¿Cómo corto unas uñas que no alcanzo?

Mejor no forzar la postura. Si vives solo, un alicate de mango largo y una lima ayudan, pero cuando la uña es gruesa o está deformada el corte a ciegas termina en herida. Con diabetes o anticoagulantes, el corte lo hacemos en consulta. Nunca uses cuchillas ni callicidas por tu cuenta.

¿Sirven las plantillas a esta edad?

Sí, y con un objetivo distinto al de un adulto joven. En el pie mayor la ortesis reparte presión, repone la amortiguación que ha perdido la almohadilla grasa y mejora la estabilidad al apoyar. Se fabrica con materiales más blandos y adaptada al calzado real que usa el paciente. Se explican en las plantillas personalizadas.

¿Qué señales piden consulta sin esperar?

Una herida que no cierra en dos semanas, un dedo enrojecido, caliente y con supuración, un cambio de color de la piel a violáceo o muy pálido, dolor en la pierna al caminar que obliga a parar, o hinchazón de una sola pierna con dolor en la pantorrilla. En una persona con diabetes, cualquier lesión abierta se ve el mismo día.

Dónde atendemos el pie del mayor

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00, con sala accesible a pie de calle. Si hay inseguridad al andar, coordinamos la revisión del pie con trabajo de equilibrio y fuerza. Puedes reservar cita online.

Fuente: Organización Mundial de la Salud, datos sobre caídas.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto