En cuanto bajan las temperaturas notas la rodilla, la cadera o las manos más torpes y doloridas, y arrancar por la mañana cuesta el doble. Es de las quejas que más se repiten en consulta entre noviembre y febrero. El frío no estropea tus articulaciones, pero sí cambia cómo se comportan los tejidos y cuánto te mueves. En FisioEleven Ensanche de Vallecas lo vemos cada invierno.

¿Por qué me duelen más las articulaciones en invierno?

Por tres motivos que suman. El músculo frío es más viscoso y menos extensible, así que la articulación trabaja con más rigidez. La vasoconstricción periférica reduce el riego en manos y pies. Y en invierno te mueves bastante menos, con lo que pierdes tolerancia a la carga sin darte cuenta.

¿El frío daña el cartílago?

No. La temperatura ambiental no degrada el cartílago articular ni acelera la artrosis. Lo que se modifica es la percepción del dolor y la rigidez que notas al iniciar el movimiento. La articulación mantiene su temperatura interna bastante estable incluso cuando la piel de encima está fría.

¿Influye la presión atmosférica?

Es la explicación más citada y la peor demostrada. La hipótesis dice que una bajada de presión permite que los tejidos periarticulares se expandan un poco y presionen terminaciones nerviosas ya sensibilizadas. Los registros que cruzan datos meteorológicos con diarios de dolor no encuentran una relación constante entre ambos.

¿Puedo predecir la lluvia con la rodilla?

Muchos pacientes lo afirman con convicción y los datos objetivos no lo confirman. Ocurre algo conocido: recuerdas los días en que acertaste y olvidas los que fallaste. Eso no significa que tu dolor sea imaginario, significa que el frente atmosférico probablemente no es la causa que estás buscando.

¿Qué le pasa al músculo cuando hace frío?

Baja la velocidad de conducción nerviosa, aumenta la viscosidad del tejido y el músculo tarda más en generar y en relajar tensión. Con dos o tres grados menos de temperatura muscular ya se pierde elasticidad y potencia. Por eso las roturas fibrilares aumentan en los entrenamientos de invierno mal calentados.

¿Por qué cuesta tanto arrancar por la mañana?

Durante la noche la articulación queda inmóvil, el líquido sinovial se vuelve más denso y el tejido periarticular pierde deslizamiento. La habitación fría acentúa el efecto. La rigidez de una artrosis cede en menos de treinta minutos de movimiento; si dura más de una hora, hay que descartar un componente inflamatorio.

¿Calor o frío para el dolor articular?

Calor cuando predomina la rigidez y el dolor sordo, que es lo típico del invierno: una manta eléctrica o una ducha caliente veinte minutos antes de moverte. Frío cuando hay inflamación aguda con hinchazón y calor local, en tandas de diez a quince minutos. En un pie o mano con poca sensibilidad, nada de calor directo.

¿Dejo de entrenar cuando hace frío?

Al revés. La inactividad de tres semanas hace más daño a una articulación dolorosa que cualquier ola de frío. Si no quieres salir a la calle, cambia a bicicleta estática, piscina climatizada o trabajo de fuerza en casa. Lo que hay que sostener es la frecuencia, aunque bajes el volumen.

¿Cómo caliento antes de salir a correr en invierno?

Diez o doce minutos, el doble que en verano. Empieza dentro de casa con movilidad articular y activación de glúteo, sal caminando rápido cinco minutos y sube el ritmo de forma progresiva. Nada de estiramientos estáticos largos en frío. Y abriga la primera capa hasta que el cuerpo entre en calor.

¿Influye la humedad de casa?

Poco de forma directa sobre la articulación, y bastante de forma indirecta. Una vivienda fría y húmeda invita a pasar horas sentado, con menos movimiento y peor descanso. Mantener el salón entre 19 y 21 grados y ventilar diez minutos al día es más útil que cualquier ungüento de farmacia.

¿Cuándo el dolor de invierno tiene otra causa?

Si hay hinchazón caliente que dura días, rigidez matutina de más de una hora, fiebre, pérdida de peso o varias articulaciones afectadas a la vez y de forma simétrica. Ese cuadro apunta a artritis inflamatoria y necesita analítica y valoración en reumatología, no solo tratamiento de fisioterapia.

Dónde tratamos el dolor articular

En FisioEleven Ensanche de Vallecas y en FisioEleven Congosto. Combinamos terapia manual para recuperar movilidad con un programa de fuerza que sostenga la mejora. Puedes reservar cita online.

Fuente: Sociedad Española de Reumatología.

Vanessa Griswold Orellana
Fisioterapeuta, colegiada nº 17358 (CPFCM)
FisioEleven Ensanche de Vallecas