Le miras los pies a tu hijo de 4 años, los ves planos y te preguntas si hay que hacerle ya un estudio de la pisada. En un niño de esa edad, la mayor parte de lo que verías en la plataforma de presiones corresponde a un pie que todavía está madurando. Hay una edad a partir de la cual el estudio aporta información útil, y hay motivos que adelantan esa cita sin importar los años que tenga. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto exploramos primero y medimos después.
¿A qué edad tiene sentido estudiar la pisada de un niño?
A partir de los 6 años como norma general, y con más valor entre los 7 y los 8, cuando el patrón de marcha ya se parece al del adulto y el arco plantar se ha formado. Antes de esa edad se hace exploración clínica, que es lo que de verdad orienta. Si hay dolor o asimetría, se estudia a la edad que sea.
¿Por qué no antes?
Porque hasta los 5 o 6 años el pie tiene una almohadilla de grasa que ocupa el arco, mucha laxitud ligamentosa y una marcha todavía inestable. La huella de un niño de 3 años sale plana en casi todos los casos, y esa imagen no predice cómo será su pie a los 10. Medir demasiado pronto genera tratamientos que no hacían falta.
¿Qué se mira en un estudio de la pisada infantil?
Se explora en camilla el recorrido de tobillo, rodilla y cadera, las torsiones de tibia y fémur y la longitud de las piernas. Luego se observa de pie, la huella en plataforma de presiones y la marcha grabada en vídeo, delante, detrás y de lado. Y se revisa el desgaste de sus zapatos, que cuenta meses de historia.
¿Duele o es incómodo para el niño?
Nada de lo que se hace duele. Camina descalzo por un pasillo, se pone de puntillas, se agacha y se tumba en la camilla mientras se le mueven las articulaciones. Los niños suelen llevarlo bien porque se parece a un juego. Conviene traerlo descansado y no justo después de una tarde entera de parque.
¿Cuánto dura la exploración?
Entre 45 minutos y una hora, incluida la explicación de los resultados. En esa misma cita te decimos si hace falta hacer algo, si toca revisar en seis meses o si el pie está dentro de lo esperable para su edad. Con esa tercera respuesta se van bastantes familias, y es una respuesta legítima.
¿Todos los niños necesitan plantillas?
No. Un pie plano flexible, sin dolor, con arco que aparece al ponerse de puntillas y con marcha simétrica no requiere tratamiento. Las plantillas se indican cuando hay dolor que se repite, cuando el apoyo altera la marcha, cuando existe una asimetría clara o ante cuadros concretos como el pie plano rígido.
¿Qué corrige una plantilla y qué no?
Reparte la carga, mejora la estabilidad del retropié y reduce el dolor mientras el pie madura. No fabrica un arco que el pie no va a formar por sí solo ni corrige las torsiones del hueso, que dependen del crecimiento. Explicar esa diferencia evita esperar de una plantilla lo que una plantilla no puede dar.
¿Cada cuánto hay que revisarla?
Cada 6 meses hasta los 10 años y cada 9 o 12 a partir de ahí, porque el pie crece y la plantilla deja de coincidir con sus puntos de apoyo. Una plantilla infantil suele durar entre uno y dos años en la práctica. Si el niño ha cambiado dos tallas de zapato, la plantilla ya se quedó corta.
¿Y si el niño no tiene ningún dolor?
Una revisión hacia los 6 años tiene sentido para tener un punto de partida documentado, sobre todo si hay antecedentes familiares de pie plano doloroso o de cirugía de pie. Fuera de eso, un niño sin síntomas, que juega, corre y sigue el ritmo de sus compañeros no necesita revisiones repetidas.
¿Sirve para el rendimiento deportivo?
En niños que entrenan varias veces por semana, ayuda a entender por qué se repite siempre la misma molestia y a ajustar calzado y trabajo de fuerza. Como promesa de correr más rápido, no. El estudio explica cómo distribuye las cargas y sirve para prevenir lesiones de repetición, que en edad de crecimiento son frecuentes.
¿Cuándo hay que traerlo sin esperar a esa edad?
Si tiene dolor en pies, talones o piernas que se repite. Si cojea. Si un pie es visiblemente distinto del otro. Si el pie es rígido y no forma arco de puntillas. Si camina de puntillas pasados los 3 años. O si pierde habilidades motoras que ya tenía, que se consulta además con el pediatra.
Dónde hacemos el estudio de la pisada infantil
En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Puedes ver en qué consiste el estudio biomecánico de la pisada y, cuando está indicado, cómo fabricamos las plantillas personalizadas. Puedes reservar cita online.
Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.
Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto
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