Después de una cirugía de mama, de una tanda de radioterapia o de varios ciclos de quimioterapia, aparecen problemas que el tratamiento oncológico no cubre: el brazo que se hincha, el hombro que no sube, el cansancio que no se va con dormir, el hormigueo en las plantas de los pies. La fisioterapia oncológica trabaja sobre esos efectos. En FisioEleven Ensanche de Vallecas la planteamos en coordinación con tu equipo de oncología.
¿La fisioterapia trata el cáncer?
No. El cáncer lo tratan la oncología médica, la cirugía y la radioterapia. La fisioterapia se ocupa de las consecuencias físicas del proceso y de los tratamientos: movilidad del hombro, linfedema, fatiga, dolor, pérdida de fuerza, neuropatía y suelo pélvico. El objetivo es que llegues a cada ciclo en mejores condiciones y recuperes función después.
¿Cuándo puedo empezar?
Antes de la cirugía ya se puede trabajar, con lo que se llama prehabilitación: ejercicio aeróbico y de fuerza en las semanas previas para llegar al quirófano con más reserva. Tras la operación se empieza con movilidad suave del hombro en los primeros días, según lo que indique el cirujano y con los drenajes ya retirados si los hubo.
¿Qué es el linfedema y a quién le aparece?
Es la acumulación de linfa en el brazo o la pierna cuando se han extirpado o irradiado ganglios y el drenaje se queda corto. Tras un vaciamiento axilar completo lo desarrolla alrededor de una de cada cuatro mujeres; tras biopsia del ganglio centinela, menos de una de cada diez. Puede aparecer meses o años después de la cirugía.
¿Cómo se trata un linfedema?
Con terapia descongestiva: vendaje multicapa en la fase intensiva, ejercicio con la compresión puesta, cuidados de la piel y, después, manga o media a medida para mantener el resultado. El drenaje linfático manual acompaña, pero lo que sostiene la reducción del volumen son la compresión y el ejercicio. Se mide el perímetro en varios puntos cada sesión para comprobar que baja.
¿Qué es el cordón axilar?
Es una o varias cuerdas que se palpan bajo la piel de la axila y bajan por la cara interna del brazo, y que aparecen en las semanas siguientes a la cirugía. Limitan la elevación del hombro y tiran al estirar. Responden bien a terapia manual y estiramiento progresivo, y suelen resolverse en pocas semanas de tratamiento.
¿Puedo mover el brazo tras una mastectomía?
Sí, y hay que hacerlo. La inmovilidad prolongada deja un hombro rígido que luego cuesta meses recuperar. Se progresa desde movimientos por debajo de los 90 grados en los primeros días hasta elevación completa en tres o cuatro semanas, y después se añade fuerza. La radioterapia tiende a endurecer el tejido, así que la movilidad se mantiene también durante y después de las sesiones.
¿El ejercicio ayuda con la fatiga de la quimioterapia?
Es lo que mejor funciona sobre la fatiga oncológica, por encima del reposo. La pauta habitual son 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada repartidos en varios días, más dos sesiones de fuerza. En días de bajón se reduce la intensidad, no se suprime la sesión. Caminar 20 minutos rinde más que quedarse en el sofá esperando a encontrarte mejor.
¿Qué se puede hacer con el hormigueo en manos y pies?
La neuropatía por taxanos y platinos da hormigueo, adormecimiento y pérdida de equilibrio. Trabajamos entrenamiento de equilibrio y marcha, fuerza de tobillo y pie, y estímulos de sensibilidad. También revisamos el calzado y el riesgo de caída en casa. Si el adormecimiento avanza durante los ciclos, hay que comunicarlo a oncología porque puede ajustarse la dosis.
¿Y con la incontinencia tras la cirugía de próstata?
El entrenamiento del suelo pélvico acorta el tiempo hasta recuperar la continencia después de una prostatectomía. Empieza antes de la operación, con aprendizaje de la contracción correcta, y se retoma al retirar la sonda. Se combina con control de la presión abdominal en los esfuerzos y con pauta de ejercicios diaria.
¿Hay situaciones en las que no se debe tratar?
Sí. Con fiebre, con recuento de plaquetas o de neutrófilos muy bajo, con anemia importante o con trombosis reciente se suspende la sesión. Con metástasis óseas se evitan impacto, torsión y carga axial elevada, y se adapta el ejercicio a lo que autorice el oncólogo. Un dolor óseo nuevo y nocturno se consulta antes de continuar.
¿Necesito informe de mi oncólogo?
Conviene traerlo. Con el informe sabemos qué cirugía se hizo, cuántos ganglios se extirparon, si hubo radioterapia y en qué campo, qué fármacos estás recibiendo y si hay afectación ósea. Eso cambia qué se puede hacer y con qué carga. Si no lo tienes a mano, lo pedimos antes de empezar.
Dónde hacemos fisioterapia oncológica
En FisioEleven Ensanche de Vallecas, con sesiones de una hora y medición de perímetros cuando hay linfedema. Combinamos ejercicio pautado con terapia manual para el hombro y la cicatriz. Puedes reservar cita online.
Fuente: Organización Mundial de la Salud, información sobre cáncer.
Vanessa Griswold Orellana
Fisioterapeuta, colegiada nº 17358 (CPFCM)
FisioEleven Ensanche de Vallecas
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