Tu hijo camina de puntillas por casa y alguien te ha dicho que ya se le pasará. En muchos niños se le pasa, y en otros la marcha de puntillas es la primera señal visible de algo que conviene estudiar. La edad, si afecta a los dos pies por igual y desde cuándo ocurre son los tres datos que orientan. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto exploramos esa marcha y decidimos con el pediatra los pasos siguientes.

¿Es normal que un niño camine de puntillas?

En los primeros meses tras empezar a andar, sí. Muchos niños alternan apoyo de puntillas y apoyo completo mientras aprenden a controlar el pie, sobre todo entre los 12 y los 24 meses. Lo esperable es que el talón contacte con el suelo de forma habitual antes de los 2 años y que la marcha se estabilice hacia los 3.

¿Hasta qué edad se considera parte del desarrollo?

Hasta los 2 años se observa. A partir de los 3, una marcha de puntillas persistente merece exploración, aunque el niño camine bien en todo lo demás. Esperar más allá de esa edad sin valorar reduce el margen de tratamiento conservador si al final resulta que existe un acortamiento real del tríceps sural.

¿Qué es la marcha de puntillas idiopática?

Es el diagnóstico que queda cuando se han descartado las demás causas. El niño camina de puntillas de forma habitual, puede apoyar el talón si se lo pides, tiene fuerza y reflejos normales, un desarrollo motor y del lenguaje acorde a su edad y ninguna alteración en la exploración neurológica. Ese descarte lo hace el pediatra o el neuropediatra, no se asume por defecto.

¿Qué señales obligan a estudiarlo cuanto antes?

Que camine de puntillas solo con un pie. Que empezara a caminar con el talón y haya cambiado después. Que pierda habilidades que ya tenía. Rigidez o espasticidad en las piernas. Dificultad para levantarse del suelo apoyándose en las propias piernas. Retraso del lenguaje. O un hoyuelo, una mancha o un mechón de pelo en la parte baja de la espalda.

¿Puede tener relación con el desarrollo neurológico?

Sí, y por eso se explora entera. La marcha de puntillas persistente se describe con más frecuencia en niños con parálisis cerebral, con trastornos neuromusculares, con alteraciones de la médula espinal y en niños dentro del espectro autista o con retraso del lenguaje. La mayoría de casos no tiene ninguna de esas causas, y aun así se comprueba antes de etiquetar.

¿Cómo se explora en consulta?

Se mide la flexión dorsal del tobillo con la rodilla estirada y con la rodilla doblada, que es la forma de separar un acortamiento del gemelo de uno del sóleo. Se observa la marcha descalzo por el pasillo, con y sin corrección voluntaria. Se revisa el desgaste del calzado, la simetría entre lados y el estado de la piel de la planta.

¿Tiene que ver con el acortamiento del tendón de Aquiles?

A veces es la causa y a veces la consecuencia. Un niño que lleva años caminando de puntillas acaba perdiendo recorrido de tobillo porque el músculo se adapta a la posición en la que trabaja. Por eso interesa medir cuántos grados de flexión dorsal tiene: por debajo de 5 grados con la rodilla estirada, el conservador tiene menos margen.

¿Se corrige sola?

Buena parte de las marchas de puntillas idiopáticas mejora con el crecimiento antes de los 5 o 6 años. La proporción que persiste en la adolescencia es baja, aunque cuando persiste suele venir acompañada de rigidez de tobillo. Que mejore sola en muchos niños no es motivo para no explorar al tuyo.

¿Qué tratamientos existen?

Según el caso y siempre indicados tras la valoración: fisioterapia con trabajo de flexibilidad y de control motor, yesos seriados para ganar recorrido de tobillo, ortesis de tobillo y pie, infiltración de toxina botulínica y, en casos rígidos y resistentes, alargamiento quirúrgico. La decisión depende de los grados de tobillo, la edad y la causa de base.

¿Sirven las plantillas?

Por sí solas, poco. Una plantilla no aumenta el recorrido del tobillo ni cambia el patrón de marcha. Puede ayudar como parte de un plan cuando hay además un problema de apoyo, y en algunos casos se usa una ortesis de tobillo y pie que sí limita la flexión plantar. La indicación se toma tras la exploración.

¿Puedo hacer estiramientos en casa?

Solo con pauta concreta y después de que el niño haya sido valorado. Un estiramiento hecho a diario y con mal apoyo puede colapsar el arco del pie en lugar de ganar tobillo, y estarías tratando un síntoma cuya causa aún no conoces. Lo que sí ayuda desde el primer día es andar descalzo por casa y jugar de cuclillas.

Dónde valoramos la marcha de puntillas

En FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Medimos el recorrido de tobillo, grabamos la marcha y te damos un informe para tu pediatra. Cuando hace falta, lo completamos con un estudio de la pisada. Puedes reservar cita online.

Fuente: Asociación Española de Pediatría.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto