Una uña encarnada empieza como una molestia al calzarte y termina, si nadie la trata, en una infección que te impide apoyar el pie. Entre una cosa y otra pasan semanas en las que el problema tiene arreglo sencillo. En la consulta de podología de FisioEleven Congosto, en Vallecas, es uno de los motivos por los que más gente pide cita. Aquí explicamos cómo distinguir cada fase y cuándo conviene que te vea un podólogo.

¿Qué es exactamente una uña encarnada?

La uña encarnada, u onicocriptosis, ocurre cuando el borde lateral de la uña se clava en la piel que la rodea. El cuerpo reacciona a esa agresión con inflamación: la zona se enrojece, se hincha y duele al presionarla. Afecta sobre todo al dedo gordo del pie.

¿Por qué se me ha encarnado la uña?

Las causas más frecuentes son cuatro: cortar la uña demasiado corta o redondeada por los lados, calzado que aprieta en la puntera, sudoración abundante que reblandece la piel, y una forma de uña heredada más curvada de lo normal. En deportistas se suma el impacto repetido de la carrera.

La más común de todas es la primera. Redondear la uña por los lados, imitando la forma del dedo, deja el borde libre clavándose hacia dentro cada vez que la uña crece.

¿Cuándo puedo esperar y cuándo tengo que ir al podólogo?

Puedes esperar unos días si solo notas molestia al presionar y la piel tiene su color normal. Prueba con calzado ancho y baños de agua templada con sal. Si en tres o cuatro días la molestia no baja, pide cita.

Pide cita cuanto antes si aparece cualquiera de estas señales:

  • La zona está roja, caliente e hinchada.
  • Duele sin tocarla, incluso en reposo o por la noche.
  • Sale líquido, pus o sangra.
  • Ha crecido carne alrededor del borde de la uña.
  • Tienes diabetes, problemas de circulación o el sistema inmunitario debilitado.

Tengo diabetes. ¿Cambia algo?

Cambia mucho. Con diabetes, una uña encarnada puede acabar en úlcera. La menor sensibilidad en el pie hace que notes el problema más tarde, y la peor circulación complica la cicatrización. Una lesión que en otra persona se resuelve en una semana puede convertirse aquí en una úlcera.

Con diabetes, ve al podólogo en cuanto la veas. No esperes a que duela.

¿Puedo quitármela yo en casa?

No lo hagas. Cortar el pico de la uña con tijeras o alicates deja una espícula clavada bajo la piel que sigue creciendo hacia dentro, y esa es justamente la razón por la que muchas uñas encarnadas se vuelven crónicas. El alivio dura dos días; el problema vuelve peor.

Tampoco funciona meter algodón bajo la uña, porque mantiene la humedad y facilita la infección.

¿Qué hace el podólogo?

Depende de la fase. En un caso leve retira la espícula clavada y libera el borde. Es una intervención de consulta que dura unos veinte minutos, en muchos casos sin anestesia, y el alivio llega el mismo día.

Cuando la uña se encarna una y otra vez, la solución que evita recaídas es la cirugía ungueal: con anestesia local se retira la porción de uña problemática y se trata la matriz para que ese trozo no vuelva a crecer. Se hace en consulta, se sale caminando y el dedo conserva su aspecto normal, porque solo se elimina la parte lateral.

¿Cuánto tarda en curarse?

Tras una intervención leve, la molestia desaparece en el mismo día. Tras cirugía ungueal, la cicatrización lleva entre dos y cuatro semanas, con curas periódicas. Puedes caminar desde el primer día, aunque conviene evitar deporte de impacto durante ese periodo.

¿Cómo evito que vuelva a pasar?

Tres hábitos previenen la mayoría de los casos: cortar la uña recta sin redondear los laterales, no apurarla por debajo del borde libre, y usar calzado que deje un centímetro entre el dedo más largo y la puntera.

  • Corta recto. Sin redondear los laterales y sin apurar por debajo del borde libre.
  • No la dejes demasiado corta. La uña debe llegar al final del dedo.
  • Revisa el calzado. Debe quedar un centímetro entre el dedo más largo y la puntera.

Si aun cortándola bien se te encarna cada pocos meses, lo más probable es que la forma de tu uña sea la causa. En ese caso el corte no basta y conviene valorar la cirugía.

¿Cómo sé si además se ha infectado?

Una uña encarnada sin infectar duele al presionarla y la piel está algo enrojecida. Cuando hay infección, el dolor es constante, la zona late, el enrojecimiento se extiende más allá del borde de la uña y aparece supuración. A veces crece un tejido rojizo que sangra con facilidad: es un granuloma, y significa que el problema lleva tiempo activo.

La infección no se resuelve sola quitando presión. Necesita tratamiento, y cuanto antes se aborde menos tejido hay que retirar después.

¿Le pasa más a los niños y a los deportistas?

A los dos, por motivos distintos. En niños y adolescentes la uña crece rápido y el calzado se queda pequeño antes de que nadie lo note, así que conviene revisar el número cada pocos meses. En corredores y futbolistas el problema es el impacto repetido del dedo contra la puntera, sumado a la humedad dentro de la zapatilla.

En ambos casos vale la misma norma: un centímetro libre entre el dedo más largo y el final del zapato, y corte recto.

Dónde tratamos la podología en FisioEleven

Tratamos podología en FisioEleven Congosto (C. del Puerto de Galapagar 9, local 1, 28031 Madrid), de lunes a jueves de 9:00 a 22:00 y viernes de 9:00 a 21:00. Además de la uña encarnada, ahí tratamos quiropodia, papilomas plantares, reconstrucción ungueal, pie diabético y estudio biomecánico de la pisada. Si lo que te preocupa es cómo apoyas al caminar, te interesa nuestro artículo sobre el estudio biomecánico de la pisada y el de plantillas personalizadas.

Fuente: Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos.

Yasmina Abaou Kandoussi
Podóloga, colegiada nº 838283644 (ICOPOMA) · Fisioterapeuta, colegiada nº 16839 (CPFCM)
FisioEleven Congosto